Un desarrollador que usa el seudónimo jaivin ha metido un clon de Minecraft jugable y multijugador dentro de un único post en la plataforma X. El proyecto, llamado Tweetcraft, ya acumula 7,4 millones de visualizaciones en la primera publicación con el enlace al juego. Al mismo tiempo, su creador abrió la venta de patrocinios en criptomonedas, lo que enseguida generó debate sobre los límites del derecho de autor y una posible reacción de Microsoft.

Cómo funciona Tweetcraft

La mecánica del proyecto es sencilla: el jugador crea un mundo nuevo y el servicio genera un enlace único para él. Ese enlace se publica en X como un post, y cualquiera que lo abra se une a la misma sesión en tiempo real, sin instalar ningún programa ni iniciar sesión con una cuenta de Microsoft.

Todo el juego funciona directamente en el navegador y renderiza un mundo generado con inteligencia artificial al estilo de Minecraft. El creador usó modelos de IA para reproducir la mecánica de construcción y exploración, sin recurrir al código original ni a los recursos gráficos de Mojang, algo que jaivin subrayó expresamente en sus declaraciones durante el lanzamiento del proyecto.

Patrocinadores que pagan con criptomonedas

Además de ser un experimento técnico, Tweetcraft tiene su propio modelo de negocio. Su creador vende espacios publicitarios en lo más alto de la lista de servidores, entradas patrocinadas en el tablón de anuncios de un mundo concreto e incluso logotipos colocados en el «Block Dragon» creado en el juego, y todo se paga con criptomonedas.

Esta mezcla de alcance viral en redes sociales y monetización basada en cripto atrajo rápidamente la atención no solo de los jugadores, sino también de quienes siguen el mercado de tokens, donde ya apareció un token llamado Tweetcraft, basado en el nombre del proyecto e independiente del creador de la aplicación.

En sus comunicados, jaivin aclara que Tweetcraft «no utiliza ningún recurso de Minecraft» y que no tiene ninguna relación con Mojang ni con Microsoft. Con esta declaración busca proteger el proyecto de acusaciones de infringir los derechos de autor de texturas, modelos o código concretos del juego.

Sin embargo, los comentaristas citados en medios especializados señalan que el nombre, la mecánica de construir con bloques y una estética que se parece muchísimo a la de Minecraft podrían despertar igualmente el interés de los abogados de Microsoft, con independencia de si hubo una copia directa del código o de los archivos del juego.

Reacciones de la comunidad

Las reacciones ante Tweetcraft son variadas. Parte de los usuarios elogia la idea como una forma sencilla de jugar juntos sin descargar el juego ni crear una cuenta. Otros advierten de que el proyecto camina por la cuerda floja legal, ya que reúne en un mismo sitio posibles disputas con Mojang y con la propia plataforma X por usar su infraestructura para ejecutar juegos.

El proyecto encaja en una tendencia más amplia de octubre de 2026, en la que cada vez más equipos y creadores individuales usan modelos de IA para construir clones y añadidos no autorizados inspirados en Minecraft, como la herramienta AI Players, que ya antes añadía al juego compañeros controlados por inteligencia artificial.

Qué viene ahora para el juego y los clones

Por ahora, ni Mojang ni Microsoft han comentado públicamente la existencia de Tweetcraft. Para los jugadores que prefieran volver a la experiencia original de forma legal y estable, la opción de siempre sigue siendo comprar el juego y descargarlo en su versión Java Edition o Bedrock Edition, en lugar de usar clones no autorizados que no garantizan que la partida dure ni que tus datos estén seguros.

Experimentos de este tipo, que a nivel social recuerdan a fenómenos conocidos de la lista de servidores de Minecraft, también demuestran lo fácil que es hoy recrear una jugabilidad reconocible con modelos de IA de acceso libre. Probablemente será el tema de nuevas discusiones legales en los próximos meses, sobre todo porque entra en juego la monetización con criptomonedas, que a veces tiene su propia regulación.

Fuentes